viernes, 16 de septiembre de 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
viernes, 22 de abril de 2011
estoy cumpliendo años
Estoy cumpliendo años, me preguntan cuantos tengo.
Tengo exctamente la edad de mis sueños y esperanzas.
Tengo los años vividos y aquellos que me aguardan.
Hay una edad que fija el documento,
pero mi corazón no entiende.
Me esfuerzo en explicarle, que hay cosas,
según dicen los que saben, que ya no se puede ni se debe.
El niño que me habita, me recuerda,
que hay asuntos pendientes, allá en mi barrio pobre.
Retornaré alguna vez a esos mismos baldíos,
la memoria conducirá mis pasos,
y el dolor de mis muertes y derrotas,
serán frutos maduros en mi pueblo que crece.
A esta edad me atrevo a irrumpir la mañana,
cuando la oscura tez de América va estrechando sus manos,
antiguas herramientas de constriuir la vida.
¿Cuántos años tengo?
Los justos, necesarios para ser quien yo quiero,
jugar a la escondida con el tiempo y el miedo
Y saber que mañana debo salir temprano
porque una antigua esperanza me espera todavía
Tengo exctamente la edad de mis sueños y esperanzas.
Tengo los años vividos y aquellos que me aguardan.
Hay una edad que fija el documento,
pero mi corazón no entiende.
Me esfuerzo en explicarle, que hay cosas,
según dicen los que saben, que ya no se puede ni se debe.
El niño que me habita, me recuerda,
que hay asuntos pendientes, allá en mi barrio pobre.
Retornaré alguna vez a esos mismos baldíos,
la memoria conducirá mis pasos,
y el dolor de mis muertes y derrotas,
serán frutos maduros en mi pueblo que crece.
A esta edad me atrevo a irrumpir la mañana,
cuando la oscura tez de América va estrechando sus manos,
antiguas herramientas de constriuir la vida.
¿Cuántos años tengo?
Los justos, necesarios para ser quien yo quiero,
jugar a la escondida con el tiempo y el miedo
Y saber que mañana debo salir temprano
porque una antigua esperanza me espera todavía
Porqué escribo
Uno no siempre tiene ganas de escribir,
pero el mundo, el país, avanzan.
Y uno respira el amor que exhalan
las blancas risas de los niños,
la bronca y gruesa carcajada
de hombres y mueres que construyen,
sólo con la fuerza de sus brazos,
la riqueza y el destino del mundo.
Uno ama su país y el lugar que le toca,
a pesar de sus historias siniestras,
obispos olvidados de la belleza de Dios;
de genocidas uniformes,
de letrados de la infamia,
y uno tiene también
muertos cargados en la memoria,
como llamaradas exigentes;
mujeres amadas,
hasta la desesperación y la locura;
multitudes de jóvenes andando,
sin más equipaje que su optimismo,
y la seguridad de la victoria.
Uno sabe que algún día,
indefectiblemente tiene que partir
(a veces los poetas tienen
el extraño capricho de morirse)
Y vendrán los hijos, y los hijos de los hijos,
y los hijos de los hijos de los hijos,
Y quizás, alguna vez pregunten:
¿Qué fue de aquel poeta?
¿Qué hizo de su vida?
Y entonces volveré para decirles:
Nuestro oficio,
es cuidar, vigilar, el tiempo, la memoria,
hasta el día del mundo que habrán de construir
inexorablemente
pero el mundo, el país, avanzan.
Y uno respira el amor que exhalan
las blancas risas de los niños,
la bronca y gruesa carcajada
de hombres y mueres que construyen,
sólo con la fuerza de sus brazos,
la riqueza y el destino del mundo.
Uno ama su país y el lugar que le toca,
a pesar de sus historias siniestras,
obispos olvidados de la belleza de Dios;
de genocidas uniformes,
de letrados de la infamia,
y uno tiene también
muertos cargados en la memoria,
como llamaradas exigentes;
mujeres amadas,
hasta la desesperación y la locura;
multitudes de jóvenes andando,
sin más equipaje que su optimismo,
y la seguridad de la victoria.
Uno sabe que algún día,
indefectiblemente tiene que partir
(a veces los poetas tienen
el extraño capricho de morirse)
Y vendrán los hijos, y los hijos de los hijos,
y los hijos de los hijos de los hijos,
Y quizás, alguna vez pregunten:
¿Qué fue de aquel poeta?
¿Qué hizo de su vida?
Y entonces volveré para decirles:
Nuestro oficio,
es cuidar, vigilar, el tiempo, la memoria,
hasta el día del mundo que habrán de construir
inexorablemente
viernes, 22 de octubre de 2010
viernes, 25 de enero de 2008
martes, 22 de enero de 2008
quiero escribir un poema ...
quiero escribir un poema que no tenga descanso
porque me empujan los fracasos
los desencuentros en toda esta armonía
ya no soporto el orden universal y magno
quiero hacerlo pedazos
quiero unas piernas de mujer abiertas al milagro
y un corazón verde donde sembrar un mundo
porque el que me dieron está amarillo y seco
y no alcanzan mi ilusión ni tus ojos
para regar un surco
quiero escribir un poema sin reglas ni medidas
porque no sé si voy a terminarlo
entonces que importa si guardamos las formas
un poema que no tenga continente
porque hace mucho tiempo no sé de donde vengo
mejor dicho lo sé pero me olvido
son muchos años de volver y nunca llego
ya no sé si estoy o quedé en el camino
y esta sombra de mi mismo
quiere soltar el llanto
por mi propio olvido
quiero escribir un poema y nuca empiezo
comenzar todo de nuevo
ya es un discurso viejo
un poema que alguna vez te lo prometo
comenzaré a escribirlo
con tu boca y mis dientes con los desaparecidos
con los pechos en flor
de aquella antigua mujer que enseñó el otoño
quiero escribir un poema
como un animal salvaje
que hunda sus pezuñas
en las buenas costumbres
en la palabra iluminada y docta
oronda y satisfecha de sus propias verdades
un animal sediento de sus límites
que busca en los escombros
una gota tan sólo de la sangre ultrajada
entera en su impureza
quiero escribir un poema
que pase por las calles
como un toro furioso embistiendo los miedos
para que la buena gente
se esconda en sus cárceles
y salgamos a pecho descubierto
los locos los suicidas de sueños
los incurables de amor
los expulsados de todos los paraísos
este poema me acosa me rodea
tengo que enfrentarlo o tirarme al vacío
que nadie se me acerque
a menos que quiera arder conmigo
inmolarse en el rayo que reconstruya el mundo
el día en que por fin
escriba este poema
porque me empujan los fracasos
los desencuentros en toda esta armonía
ya no soporto el orden universal y magno
quiero hacerlo pedazos
quiero unas piernas de mujer abiertas al milagro
y un corazón verde donde sembrar un mundo
porque el que me dieron está amarillo y seco
y no alcanzan mi ilusión ni tus ojos
para regar un surco
quiero escribir un poema sin reglas ni medidas
porque no sé si voy a terminarlo
entonces que importa si guardamos las formas
un poema que no tenga continente
porque hace mucho tiempo no sé de donde vengo
mejor dicho lo sé pero me olvido
son muchos años de volver y nunca llego
ya no sé si estoy o quedé en el camino
y esta sombra de mi mismo
quiere soltar el llanto
por mi propio olvido
quiero escribir un poema y nuca empiezo
comenzar todo de nuevo
ya es un discurso viejo
un poema que alguna vez te lo prometo
comenzaré a escribirlo
con tu boca y mis dientes con los desaparecidos
con los pechos en flor
de aquella antigua mujer que enseñó el otoño
quiero escribir un poema
como un animal salvaje
que hunda sus pezuñas
en las buenas costumbres
en la palabra iluminada y docta
oronda y satisfecha de sus propias verdades
un animal sediento de sus límites
que busca en los escombros
una gota tan sólo de la sangre ultrajada
entera en su impureza
quiero escribir un poema
que pase por las calles
como un toro furioso embistiendo los miedos
para que la buena gente
se esconda en sus cárceles
y salgamos a pecho descubierto
los locos los suicidas de sueños
los incurables de amor
los expulsados de todos los paraísos
este poema me acosa me rodea
tengo que enfrentarlo o tirarme al vacío
que nadie se me acerque
a menos que quiera arder conmigo
inmolarse en el rayo que reconstruya el mundo
el día en que por fin
escriba este poema
con Teresa Parodi
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