sábado, 3 de noviembre de 2007

Te debo este poema compañera

te debo este poema compañera
desde tanto coraje silencioso
desenredando mis golpeados pedazos
que no recuerdo en qué atmósfera dorada

tu sonrisa se preñó de sonidos

tus manos doloridas
determinaron el clima de mi ca
nto
tu imagen me vigila

a veces ardiente pedernal

sobreentendida a veces
en la cristalería del viento

quizás la implacable urgencia
de este rumor caliente
que muerde nuestros pasos

quizás tu permanente velar
como un sólido peñón en la corriente
nos hace atravesar por tu ternura
casi sin darnos cuenta


seguiré escribiendo este poema
mientras en la vastedad de tu vientre
siguen naciendo pueblos
desbaratando las trampas de la muerte

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